Los combustibles fósiles causan contaminación tanto al
usarlos como al
producirlos y
transportarlos.
La inmensa cantidad de CO2 que estamos emitiendo a la atmósfera al quemar estos combustibles, tiene un efecto invernadero que contribuye al
calentamiento global,
con cambios en el clima que podrían ser catastróficos.
Algo tan simple y cotidiano como abrir el grifo de nuestra ducha y
bañarnos con agua caliente, ha sido durante muchos siglos una práctica que ha llevado al ser humano a quemar grandes cantidades de materiales combustibles provocando un deterioro en las condiciones ambientales de nuestro planeta.
El Sol
nos provee de una fuente de energía poderosa, limpia e inagotable.